Search
Close this search box.

Interoperar no es pasarse datos

Estuve en el lanzamiento de ConectaCR. Salí con una idea dándome vueltas: interoperar no es pasarse datos. Una reflexión sobre semántica, acuerdos y por qué el Excel sigue vivo.
Interoperar no es pasarse datos

El lunes estuve en el evento de lanzamiento de ConectaCR. ConectaCR es la hoja de ruta de interoperabilidad para Costa Rica que lidera la nueva Agencia Nacional de Gobierno Digital (ANGD) con el apoyo de cooperación de Luxemburgo.

Fue bueno ver trabajo serio y ordenado por parte del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones de Costa Rica y la ANGD — y eso hay que decirlo, porque en este país a veces somos muy rápidos para señalar lo que falta y muy lentos para reconocer cuando algo empieza a moverse.

Salí con una idea dándome vueltas.

Se habló varias veces de interoperabilidad como práctica en los ámbitos políticos, legales, técnicos y semánticos. Me sorprendió y alegró ver allí el tema semántico. Cuando se hablaron de los retos en el ámbito semántico, la sala asentía. Yo también. Y aun así sentí que nos faltó aterrizar algo fundamental:

Interoperar no es pasarse datos.

Dos sistemas pueden intercambiar datos perfectamente. La API responde 200 confirmando que los bits llegaron, que el formato es correcto. Y aun así, los sistemas — y peor aún, las personas detrás de ellos — pueden seguir sin entenderse.

Ese error es mucho más común de lo que creemos.

En una conversación sobre integración de sistemas, alguien preguntó algo que hizo reír a toda la sala: “¿Cuántos han celebrado una integración exitosa… y el negocio igual siguió pidiendo el Excel?” Casi todos levantaron la mano.

Eso no es un chiste. Es un diagnóstico. El Excel sigue vivo porque la gente confía más en el acuerdo informal que en la integración formal. No basta con que los datos viajen. Tiene que viajar también el significado.

La parte que no se dijo en ConectaCR

Antes de que dos organizaciones puedan interoperar semánticamente, cada una tiene que haber resuelto el problema adentro. Y mi sospecha — basada en lo que veo trabajando con clientes y en los espacios de política donde participo — es que la mayoría no lo ha hecho.

Un ejemplo concreto. Hace un tiempo tuve una conversación con el Director de Salud Digital de Cataluña, España. Tenían algo así como 16 mil sistemas de información que debían interoperar. Todos con un campo aparentemente simple: “fumador”.

En un sistema, el valor significaba cigarrillos por día. En otro, paquetes por día. En otro, cigarrillos por semana. En otro, simplemente sí o no. Mismo campo. Mismo nombre. Cuatro idiomas distintos.

Y aquí está lo relevante: ya tenían estándares técnicos. Ya tenían implementado HL7 FHIR. Pero el problema no era que faltara estructura. El problema era que cada organización había acordado el significado de ese campo por su cuenta, sin hablar con las demás.

Primero el lenguaje. Después la técnica.

Lo que le preocupa a escala global

ConectaCR opera sobre lo interoperable — sobre cómo los sistemas hablan entre sí. Es el trabajo correcto y necesario. Pero si las organizaciones que van a conectarse no tienen resuelto su propio lenguaje interno, la resistencia que van a encontrar no va a parecer técnica ni política. Va a parecer técnica o política. Pero en realidad va a ser semántica.

No es casualidad que esto ya sea visible a escala global. En 2025, Snowflake, Databricks, Salesforce, Mistral AI, BlackRock y treinta organizaciones más crearon OSI (Open Semantic Interchange): un estándar para que antes de que dos sistemas de datos hablen entre sí, compartan su modelo semántico. No la estructura. El significado.

En el sector salud, openEHR International lleva años trabajando exactamente este problema: acordar el lenguaje clínico antes de conectar los sistemas. Cuando industrias enteras construyen infraestructura semántica, es porque el problema dejó de ser académico. Se volvió operativo, y entonces se volvió costoso.

La pregunta incómoda

No basta con decir “necesitamos interoperabilidad”. La pregunta incómoda es: ¿interoperabilidad de qué, exactamente? ¿Y lo tenemos acordado adentro primero?

Se puede tener una arquitectura impecable con APIs, X-Road, estándares, conectores, catálogos — y seguir peleando en cada reunión porque “mis números no dicen eso”. Ahí no falta tecnología. Falta acuerdo.

Si yo estuviera empezando un proyecto de interoperabilidad hoy, no comenzaría por el catálogo completo. Comenzaría por algo mucho más simple: identificar los tres términos que más confusión generan en las reuniones internas. Los que siempre obligan a alguien a decir: “Bueno… depende de cómo definamos eso.”

Ahí empieza todo. Antes de la arquitectura. Antes del estándar. Antes de la integración.

Los datos no son petróleo, como dicen. Son lenguaje. El petróleo se extrae — el lenguaje se acuerda. Y ese acuerdo tiene que ocurrir primero adentro de cada organización, luego entre ellas.

Saltearse el primero hace muy difícil el segundo.


SIFTIA · PRÓXIMO PASO

¿Sus sistemas están listos para interoperar en producción?

En 2–3 sesiones de trabajo, Siftia evalúa la preparación de su solución en FHIR, calidad del dato, seguridad operativa y semántica — y entrega un plan concreto para el siguiente paso. Alcance fijo. Entregable claro.

Alcance fijo · 2–3 sesiones · Evidence pack + hoja de ruta