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Interoperabilidad semántica: ¿El reto más grande en el sector salud?

Explora la importancia de la interoperabilidad semántica en salud, clave para unificar términos, optimizar recursos y garantizar una atención médica segura y eficiente.
interoperabilidad

Dra. Lucía Carvajal | Siftia

En mi primer campo clínico como estudiante de enfermería, me recomendaron llevar una pequeña libreta de procedimientos, algo compacto y claro para consultar rápidamente los materiales y pasos necesarios en procedimientos como tomar una vía periférica o colocar una sonda nasogástrica. Al finalizar el primer año, esa libreta había crecido: necesitaba más espacio para registrar información, ya que los protocolos y materiales cambiaban según la institución y las indicaciones de los Comités de Infecciones Intrahospitalarias.

Me sentía abrumada: ¿Cómo voy a memorizar tantos términos y protocolos?

En definitiva, la documentación y representación del conocimiento médico no es una tarea sencilla y es por eso que hay que decirlo claro: la interoperabilidad semántica es un gran reto.

¿Por qué la Interoperabilidad semántica es quizás la más difícil?

Este tipo de interoperabilidad se asocia al vocabulario del contenido de la información intercambiada. A la vez, asegura que los datos sean útiles y precisos. Para lograrlo puede utilizar vocabularios de referencia a nivel mundial, nacional, regional o local, siempre y cuando se conozcan los términos aplicados. De ahí que hemos escuchado cada vez más términos como LOINC, SNOMED, CIE o HL7 FHIR, ya que el hecho de “hablar un mismo idioma” puede salvar vidas y optimizar recursos.

Por ejemplo, este tipo de interacción nos permite que el término “ID del paciente” sea interpretado de la misma manera dentro de un hospital que fuera de él en un laboratorio clínico privado.

Para lograrlo, es fundamental el uso de estándares internacionales de terminologías. Estos no solo aseguran que los datos se comprendan de manera uniforme, sino que también permiten su reutilización en diferentes contextos, desde la atención clínica hasta la investigación. Algunos de los estándares más relevantes incluyen:


  • SNOMED CT (Systematized Nomenclature of Medicine – Clinical Terms):
    Es una de las terminologías más amplias y completas en el sector salud. Ofrece un lenguaje clínico común que facilita la documentación, análisis y uso compartido de datos en sistemas de salud a nivel global. Por ejemplo, permite que “infarto de miocardio” tenga el mismo significado independientemente del idioma o sistema que lo registre (Donnelly, 2006).
  • LOINC (Logical Observation Identifiers Names and Codes):
    Especializado en el intercambio de datos de laboratorio y resultados clínicos. LOINC asegura que términos como “hemoglobina” o “presión arterial” se identifiquen de manera única y uniforme en cualquier parte del mundo (McDonald et al., 2003).
  • ICD (International Classification of Diseases):
    Publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ICD facilita la codificación de enfermedades y problemas de salud. La última versión, ICD-11, está diseñada para integrarse mejor con los sistemas digitales, permitiendo una interoperabilidad más eficiente (World Health Organization, 2019).
  • HL7 FHIR (Fast Healthcare Interoperability Resources):
    Aunque FHIR es principalmente un estándar para la interoperabilidad técnica, incorpora terminologías como SNOMED CT, LOINC e ICD, sirviendo como un puente para que los datos estructurados y estandarizados puedan compartirse fácilmente entre sistemas (Grieve & Brailsford, 2021).
  • RxNorm:Un estándar específico para medicamentos, utilizado ampliamente en los Estados Unidos para garantizar que los nombres, ingredientes y relaciones entre medicamentos sean interpretados de manera uniforme.

La interoperabilidad semántica es clave para transformar el sector salud en un sistema más eficiente, conectado y centrado en el paciente. Al garantizar que los datos no solo se compartan, sino que también se comprendan en su contexto, habilitamos una atención médica más segura, precisa y personalizada.


Su implementación requiere un compromiso global con la adopción de estándares internacionales de terminología, inversión en infraestructura tecnológica y capacitación del personal.


Aunque los retos son significativos, las oportunidades superan ampliamente las dificultades. La interoperabilidad semántica no solo mejora los flujos de trabajo clínico y la continuidad de la atención, sino que también impulsa la innovación y la investigación en salud. Es un paso fundamental hacia un futuro donde los datos realmente trabajen al servicio de la salud y el bienestar de las personas.


¿Su organización ya está trabajando en proyectos de interoperabilidad semántica? ¿Cuáles cree que son los mayores obstáculos para su implementación? ¡Compártanos su experiencia en los comentarios!

Referencias bibliográficas

  • Banco Interamericano de Desarrollo. Interoperabilidad para principiantes. La base de la salud digital. Washington, D.C.: BID; 2019 [citado 2024 Dic 23]. Disponible en: https://publications.iadb.org/es/interoperabilidad-para-principiantes-la-base-de-la-salud-digital
  • Donnelly K. SNOMED-CT: The advanced terminology and coding system for eHealth. Stud Health Technol Inform. 2006.
  • Grieve G, Brailsford J. FHIR and the future of healthcare interoperability. HL7 International; 2021.
  • McDonald CJ, Huff SM, et al. LOINC, a universal standard for identifying laboratory observations: A 5-year update. J Am Med Inform Assoc. 2003.
  • Organización Panamericana de la Salud (OPS). Introducción a la interoperabilidad y al estándar FHIR. Washington, D.C.: OPS; 2024 [citado 2024 Dic 23]. Disponible en: https://campus.paho.org/es/curso/interoperabilidad-fhir