Un investigador, un patrocinador y un importador entran a un bar en Panamá. El bartender les dice: “Para servirles necesitan pasar primero por estas cinco ventanillas.” Los tres se miran. “Pero solo venimos por un trago.” El bartender señala la puerta del bar al lado. “Ese tiene seis.“
Eso es navegar el proceso de importación de insumos para investigación biomédica en Panamá.
Quien necesita introducir insumos para investigación biomédica en Panamá puede verse obligado a navegar ProEthos, RESEGIS, Panamá Digital/FADDI, SIGA/e-Tax, ICGES/Gorgas y, en algunos tramos, todavía papel físico. Cada institución resuelve su parte. Nadie resuelve la experiencia completa.
Este es el problema que nadie quiere admitir en los proyectos de transformación digital del Estado: no que las instituciones sean lentas o estén mal financiadas, sino que están diseñadas para resolver su propio problema, no el del usuario que las atraviesa. La respuesta habitual: otro portal informativo. Una nueva capa de burocracia para explicar la burocracia anterior.
Siftia acaba de lanzar en Panamá el RUO (ciispa-ruo.ciudaddelsaber.org), una herramienta de trazabilidad y orientación para procesos de importación de medicamentos e insumos para investigación. No nació para sustituir las plataformas oficiales del Estado. Nació para hacer visible y navegable algo que formalmente existe pero que en la práctica nadie puede recorrer solo sin extraviarse.
El trabajo previo que nadie quiere hacer
Hay una parte poco glamorosa de este proyecto que es, paradójicamente, la parte más importante: pasamos semanas sin “desarrollar” nada. Junto con Gabriela Couto, especialista en la materia, documentamos actores, flujos regulatorios, dependencias entre instituciones, diferencias entre rutas, criterios que cambian según el tipo de material, pasos que todavía ocurren de forma física, y puntos donde el proceso se rompe en la práctica aunque la norma diga otra cosa.
Ese proceso inicial no era atraso. Era el trabajo real.
Interoperabilidad no es intercambio de datos
Llevo años participando en conversaciones sobre interoperabilidad desde CAMTIC, desde ALETI, desde mesas técnicas del sector salud en Costa Rica y en la región. Y en cada una de esas conversaciones hay un momento donde la conversación se desvía hacia APIs, estándares, conectores y plataformas, como si el problema fuera técnico. No lo es. O no lo es primero.
La tecnología no crea la interoperabilidad. Apenas puede ejecutarla cuando el trabajo conceptual ya se hizo. Interoperabilidad empieza cuando varias instituciones comparten una definición útil del problema — cuando “autorizado”, “en trámite”, “observado” o “liberado” significan algo suficientemente consistente como para que un sistema pueda orientar al usuario, no solo informarle fragmentos que él tiene que interpretar y reconectar solo.
Primero el vocabulario compartido. Después la interoperabilidad técnica.
Del Estado al usuario: un giro real, no de UX
La mayoría de los portales públicos digitales transmiten el mismo mensaje implícito: “Así es como trabajas con nosotros.” El RUO intenta invertir esa lógica: “Esto es lo que usted necesita hacer, dado su caso, para lograr lo que vino a lograr.” Esta no es una diferencia de diseño visual — es una diferencia de filosofía.
Por qué esto importa más allá de Panamá
América Latina lleva décadas construyendo sistemas de gobierno digital que digitalizan el desorden sin corregirlo. Este proyecto demuestra que es posible construir una capa útil, centrada en el usuario, que ordene un proceso sin esperar a que todo el aparato público esté perfectamente integrado.
Cuando en su organización o en su institución hablan de integrar sistemas, ¿ya acordaron qué significa cada término que van a intercambiar?
Porque si no, no están construyendo interoperabilidad. Están conectando cables sin haber acordado el idioma. Y eso, con mejores herramientas o sin ellas, sigue siendo teatro.
SIFTIA · PRÓXIMO PASO
Antes de integrar, acuerde el lenguaje.
Siftia acompaña a organizaciones de salud en el proceso de alinear vocabulario, gobernanza semántica e infraestructura de interoperabilidad — antes de que la automatización amplifique los errores. Empezamos con un piloto de alcance fijo.
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